Hace muchos años en un pueblo
llamado El Zacamecate, caminaba un pequeño niño con su abuelo El Almirante. Un
hombre sabio de largas barbas y cabello de cebolla; al verlo toma aire y nota la
quietud que se desarrolla.
El
niño por su parte, inquieto e insurrecto brincaba al caminar por el campo
abierto y abrupto. Brinco y brinco da
Toñito intentando hacer a su abuelo desesperar. Pero el amable almirante solo
lo ve pasar.
-Abuelito,
abuelito. Qué es esa bolita de algodón que cuelga del alfeizar- gritó y corrió el
pequeño niño como si fuera a cazar. -¡Espera Toñito!- gritaba el abuelo, -es una
mariposa escondida bajo su velo.- ¿Una mariposa?- Respondió el pequeño niño.- No me
mienta Almirante, que no soy cualquier granate-.
-Las
mariposas son bichos que vuelan con miles de colores. El algodón no planea
aunque lo muevan los dolores-, dijo ensalzado el pequeño niño, que si bien no
es apacible, es conocido por su inteligencia plausible.
-No juzgues sin conocer, dijo tranquilo el
anciano, Investiga su proceder y verás que mi razón viene de antaño-.
-Al igual que los
árboles y las flores, las mariposas cambian para deleite de sus amores. Nace pequeña
y escurridiza, con gracia puedes ver sobre la leña como la oruga se desliza-.
-¿Por quién me tomas anciano insensato?, ya te
dije que no soy ningún suato. Replicó molesto Toñito. A lo que su abuelo
contestó con un suspiro: -¡ay mijito! La inteligencia deja de ser virtud si
no se acompaña de paciencia que le dé magnitud. Continuó el abuelo. ¡Ahora déjame
terminar pequeño chimuelo!-.
La
pequeña oruga vive y come, come y vive. Incrementa mucho el tamaño en menos de
un año. Mientras el mundo gira y es un entero barullo, la pequeña oruga teje, se
envuelve y vive en ese capullo.
Pasados
los días, tras mucha paciencia, la crisálida rompe su abadía, liberando su esencia. Habilidosa la grácil mariposa,
extiende sus alas de forma majestuosa. Libera su vuelo y surca los cielos. Conquistando
así tan añorados anhelos.
La
vida de todos desliza en distinto camino, más sin embargo, todos tenemos un
mismo destino. Por eso mi niño, vive y conoce tu tierra, disfruta la viña y
juega en la sierra. En algún momento tus pies cansados pedirán descanso y solo
tras este volarás al ocaso.
Eres
quien fui mi dulce Toñito, serás quien soy,
un dulce viejito. Nuestro espíritu será quien dibuje el azul del cielo junto
hermosas mariposas flotando libres de duelo.
Luigi

ME SUPER DUPER ENCANTO!!!!! WOW APLAUSOS
ResponderEliminarYeiiiii me gusta..... caminando por el zacamecate...
ResponderEliminarGracias!!
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