martes, 28 de enero de 2014

Sociedad social. Ayer, hoy y siempre…

Me he estado preguntando si realmente nuestra sociedad se ha visto afectada por los constantes cambios tecnológicos, por aquellas redes sociales y sistemas de mensajería instantánea, que facilitan la comunicación entre conocidos y desconocidos, que acerca ciudades y extiende conversaciones.
En la antigua Roma existía la Collegia, que de principio, no era más que una reunión civil (de la clase baja) con fines recreativos o que contaban con un interés común, casi siempre la religión o por compartir tiempo con sus compañeros de trabajo (estos Colegios o Cofradías, con el tiempo terminaron siendo reuniones políticas). también se reunían en tabernas con los mismos fines sociales y de recreo. Pero mi reunión favorita de esa época y la que encuentro más parecida a lo que hoy conocemos como reuniones, era el Comissatio, reunión que se llevaba a cabo después de la comida, era el momento donde todos daban por terminado su jornada laboral y dedicaban a la expansión. Solo los pobres se sentaban en mesas, los ricos por otra parte se tendían en cómodos colchones al ras del suelo, todos tomaban vino diluido con miel y compartían sus experiencias, esto al compás de la música y sus copas rellenas cada que el Rex Convivii (rey del convite) lo pedía (cualquier parecido con el actual borracho rellena vasos, es mera coincidencia),  con las pequeñísimas diferencias de que en nuestra sociedad si se permite la asistencia de las mujeres y si alguna fiesta termina en orgía nunca sería socialmente aceptada.
Tomé como referencia la antigua Roma por el simple hecho de que nuestro modelo social viene directamente de ahí.
A mi ver, la vida social fue, es y será tendiente a crecer. El modelo que manejamos en este momento es la inevitable consecuencia de un círculo social ampliado, en la antigüedad las únicas personas que conformaban un grupo, eran quienes vivían hombro con hombro o a unos metros de distancia. Hoy en día ya no es necesario tener a un lado a las personas para compartir con ellas. En definitiva las Redes Sociales y sistemas de mensajería instantánea, cambiaron la forma de interactuar en nuestra sociedad. Pero también es cierto que es algo que se venía buscando desde tiempos inmemorables, la televisión, video cámaras, teléfonos y demás. No son más que intentos de documentar y transmitir lo que está pasando en nuestro nicho y externarlo a otro más alejado.
Nunca antes había sido posible compartir y expresar la cercanía de corazones a tan larga distancia, con tantísima rapidez. Es posible, de manera virtual,  dar un beso de buenas noches a todos los seres queridos al unísono, mientras se prepara uno para dormir en su recamara, enterándose en un mismo instante lo sucedido cinco minutos antes en alguna otra parte del mundo.  No sé a ustedes, pero a mí, me emociona tener al alcance de la mano (literalmente hablando)  los conocimientos y experiencias de personas que probablemente nunca veré en físico.

Somos seres sociales, la evolución nos dotó como principal arma natural la habilidad de comunicación, por lo cual, siempre seremos tendientes a perfeccionar la manera en que transmitimos y plasmamos nuestras experiencias. Es por esto que somos la especie dominante de este planeta,  gracias a esa habilidad de transmitir información aún sin estar presentes, esta destreza evoluciona y nos permite mantenernos fuertes: Ruidos, lenguaje, pintura, tambores, música, poemas, escritura, tablillas, papiros, papel, cartas, cuadernos, imprenta, máquina de escribir, telégrafo, radio, teléfono, televisión, computadoras, celulares, Internet, Redes Sociales. En fin, desde el principio de nuestra historia todo lo que ha generado un cambio real en la sociedad, es tendiente a mejorar y acercar a nuestros seres queridos y también, ¿por qué no? documentar y dar seguimiento a los no tan queridos. Al final del día, el único fin común, que compartimos como individuos es nuestra necesidad de trascender mediante los demás, buscar testigos de vida ya sean amigos, hijos, libros o un blog. Hacer saber a las generaciones venideras que nuestra estancia en este planeta tuvo algún fruto.  

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