No sé a ustedes, pero
a mí me parece que este calentamiento global está teniendo un efecto
refrescante. En medio de este invierno salido de la Divina Comedia, del
mismísimo centro del círculo de los traidores en aquella novela de Alighieri.
Mi cabeza testaruda exige saber y entender por qué una supuesta elevación de
temperatura puede provocar tanto frío, no soy Climatólogo, pero sí bastante curioso,
así que me puse a investigar y hoy les traigo mi resumen, con la única
finalidad de ahorrarles incontables horas de lectura y documentales (eso, que
me lean y sepan mi opinión al respecto, ¡obviamente!).
Resulta ser que este
gélido clima es consecuencia de algo llamado Vórtice Polar; los vórtices
polares son una especie de ciclones de aire frío, que se mantienen por lo
general girando en los polos, ese remolino gigante que nos está molestando en
este momento, habita por encima de la casa de Santa Claus, más o menos a la
altura en que vuelan los aviones. Cuando empieza a perder fuerza o llega el
invierno y crece su tamaño, desciende a tierras sureñas y nos abraza con su inclemente
frío. Lo anterior no tiene nada de anormal, lo que si varía en relación con
años anteriores, es lo bajo que ha caído la temperatura.
He escuchado que el
frío quema, pero que ¿el calentamiento enfríe? ¡Es ridículo! (casi tan ridículo
como las concurridas tiendas en todas las plazas cuando supuestamente no
tenemos nadita de dinero)... Según los expertos, y pese a mis rápidas conclusiones,
por ridículo que me parezca estaba en un error.
Este frío es
consecuencia de nuestro desmedido consumo de combustibles fósiles y nuestra
maravillosa reserva de alimentos como para 18 generaciones (exceso de ganado) y
la tala desmedida.
Curiosamente recordé
un artículo que escribí hace ya algunos años, creo que en ese entonces lo mandé
por correo, la verdad es que no recuerdo el medio o si siquiera lo publiqué,
pero bueno, mañana lo postearé como blog del día.
Me resulta incómodo no
poder generar queja alguna, al final, todo se resume a una pequeña fracción de
culpa. Yo compro en corporaciones y consumo sus productos plastificados y de
fabricación contaminante, me niego a viajar en transporte público y me baño con
agua muy calientita, no solo en invierno, consumo energía como para alumbrar alguna villa pobre en África, no quiero ni mencionar las horas que me he parado
frente algún mostrador de tienda comercial durante unos cuantos minutos
pensando, ¿qué compraré, que compraré…? Y siempre salir con un pequeño
envoltorio colorido y coquetón. Con todo y que tengo mil plantas en mi casa,
creo le salgo debiendo al planeta mucha madera y oxígeno, producto de
incontables cigarros y por productos hecho de papel o madera.
Cuando me senté a
escribir, tenía mis dedos helados y lo único que podía pensar era en el “maldito
e inclemente frío” (3°C, parecerá burla para los que viven más al norte), no
creí llegar a la conclusión que aquí, en esta habitación, el único “maldito,
inclemente y frío” soy yo. Tal vez el planeta me pretende enfriar un poco antes
de freírme por completo, con la finalidad de que sienta y aprecie un poco más
mí calor corporal, para que al sentir el cambio, mi cuerpo tiemble y mi corazón
se vuelva cálido,
Luigi.

No hay comentarios:
Publicar un comentario