miércoles, 22 de enero de 2014

Tango

Desde hace algunos años me he vuelto tendiente a lo ecléctico, experimentando con música rara, no por que suene extraña al oído, sino, un tanto ajena a la mayoría de la gente que integra mis círculos sociales. En un futuro hablaré más a fondo de esta afición que  he ido formando, hoy quiero platicar en particular sobre el tango.

Cuando viví en Canadá, compré una película que en lo personal me gustó mucho, lleva por nombre en su idioma original, Shall we dance, o también llamada en español, ¿Bailamos?. En fin, el tema musical principal, de este largometraje, se titula santa María del Buen Aire, del pluricultural grupo Francés "Gotan Project". Después de escuchar aquella tan provocativa canción, me di a la tarea de escuchar toda su música y conocer más sobre este misterioso y sensual ritmo. 

Con el paso de los años me alejé un poco de lo electrónico de ese grupo en particular  y fui desarrollando mi interés en la forma más clásica de este estilo con distintos autores, en su mayoría de principios del Siglo pasado, que siguen siendo, quienes gobiernan y dan la pauta para este género. He de admitir, me fui enamorando del sonido del violín (ahora mi instrumento favorito), el piano, el contrabajo y acompañado del primo alemán del acordeón, el bandoneón,  mezclados de forma magistral y armoniosa, evocando sentimientos de pasión y nostalgia,  compases  que emocionan,  remontan a otro tiempo y distinto espacio. Escucharlo es simplemente una delicia. 

Como no es nada raro en mí, me fui adentrando, dejando atrapar por las redes de esta, hasta entonces, desconocida música. En un momento de fanatismo, acompañado de la constante inactividad que pulula en mi vida queretana, decidí tomar este gusto un poco más enserio y dar el siguiente paso, tomar clases de danza.

Excelente decisión, ¡Oh maravillosa experiencia! !Que hermosa disciplina¡.

Vaya sorpresa, es como aquel viaje que se hace con la seguridad de quien conoce, mediante otros medios, aquel país y sabe no tendrá problema alguno, pero, cuando llega se da cuenta que la realidad es otra muy distinta. No sólo era ajeno a la cultura del tango sino que lo sigo siendo, existe un submundo relacionado a este tema, se baila con el corazón, se siente a través de la pareja,  una conexión que debe existir durante toda la melodía y de no haberla simplemente, no se puede parar uno en la postura correcta !ni hablar de bailar correctamente toda la pieza!. Descubrí que los pivotes no sólo existen en las llantas del carro, que los cambios de sistema y un ocho lineal no tiene que nada ver con alguna ciencia que implique ecuaciones, sino más bien, con mucho equilibrio, coordinación y buen oído, cosas que creí poseer y resultó ser mi ego de Nureyev,  haciéndome creer que sé escuchar y seguir el ritmo. Honesta y tristemente, por el momento me es imposible, si escucho, no navego en la pista y si navego sólo me concentro en no salir de carril, disociar o dar la indicación correctamente (cosa que rara vez  logro).

Resulta ser que en esta ciudad y por lo que tengo entendido en muchas otras de nuestro país, hay grupos de personas que aman y dedican muchísimas horas de su tiempo a fomentar este arte, no sólo impartiendo clases sino también asistiendo a milongas, que se hacen de forma regular y casi clandestina, no en sentido de ilegalidad, sino a la sombra de lo que ocurre en el resto de la sociedad, si no eres miembro de este selecto grupo de aficionados, simplemente no se conoce su existencia. Siempre son las mismas caras y  se reúnen con la misma finalidad, bailar, bailar y si queda algo de tiempo bailar, sólo ahí, de vez en cuando, llega un agregado nuevo con algún interés afín y de inmediato son bien acogidos e introducidos a esta sociedad.

Es por pocos sabido, que el tango tiene como abuelas las culturas africana y europea, mezcladas por la gente de clase baja que habitaba en las zonas urbanas del Río de la Plata (Uruguay y Argentina) a finales del siglo XIX y principios del XX, o sea por allá de los 1800-1900. 

No sé si sea normal entre aquellos que se inician en esta noble expresión artística, pero a mí me da por invitar a cuanto ser conozco para que la adopten como propia, que la vivan, que la bailen y sobre todo que la sientan. Para alguien que suele sentir a través de los poros, como yo, es increíble poder manifestar a través del cuerpo lo que perciben tus sentidos  e interpreta tu cerebro. Lo hago mal, lo sé, pero de igual forma  llegará el día en que aprenda a plasmar en movimiento lo que hasta hoy es solo una idea. 


Luigi.




Reasons to love tango...









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