lunes, 27 de enero de 2014

Humanos versus Bichos.

Después de mucho resistirme, tomé la insufrible decisión de limpiar a fondo mi casa, ya entrado en actividad, me encontré de repente, en la no muy divertida labor de sacudir. Heme ahí desempolvando los miles de adornos acumulados en el pasar de mis años, colecciones sin sentido y recuerdos por doquier, hasta llegar a mis Bichitos. No es por presumir, pero, soy el honorario poseedor de 5 hermosos insectos; una mantis religiosa y cuatro mariposas (ningún insecto fue dañado o lastimado en la creación de esa pequeña colección). No pretendo discutir sobre el hecho que habitan cinco insectos en mi casa, más bien la conclusión a la que me hicieron llegar  estos pequeños en cuestión.

Soy de esos que detestan las jaulas, que juzgan y acusan al opresor,  que creen en el abierto vuelo de las aves y el libre aleteo de la mariposa. De aquellos que se disculpan con la araña, que por seguridad personal, tuve que dar muerte. De esos que no alterarían el cadáver del pobre insecto para preservarlo por una eternidad, de los que polvo fueron y algún día lo serán. Aquél que conserva cinco pequeños regalos de la naturaleza en pequeños contenedores traslúcidos, para que cuando me vaya, ellos puedan partir también (entra en escena un Luigi azul de 4 metros brincando entre ramas y hojas que crecen en Pandora). Bueno en realidad no imaginé tanta cosa en el momento que sacudía y me vino la idea de que soy más condescendiente con mis insectos que con la gente que me rodea.

A que voy con lo anterior; no es que tenga nada en contra de la taxidermia y aquellos que aprenden el arte de preservar los cuerpos inertes en perfectas condiciones. Simplemente creo que, si la vida se escapa del cuerpo, el espíritu regresa a su fuente y la masa corpórea debe hacer lo mismo, o como se diría vulgarmente, el muerto al pozo y el vivo al gozo. Irónica forma de pensar ya que a mis insectos los quiero conservar intactos, para algún día, hacer que vuelvan a  la Gaya sin alteración alguna, pero a mis vivos los trato de cambiar constantemente.

Qué es la crítica social, sino un intento de hacer que los demás sean más como yo ¿Por qué trato de conservar intactos a esos, tan pequeños seres, pero pretendo modificar actitudes y formas de pensar en terceros. ¿Será que soy un ambientalista o solo un grandísimo hipócrita? No lo sé, tal vez sea el enorme respeto que siento por estos pequeñines.

La Mantis con sus cinco ojos y un único oído en el tórax. Presentada en el lejano oriente como ejemplo de paciencia y precisión, llegada a América a finales del siglo XIX desde el sur de Europa. Carnívora, enigmática, pequeña y simplemente admirable.

Por otra parte, las mariposas, polinizadoras y mensajeras de vida, dispersas por todo el globo, habitantes de climas inhóspitos y abundantes, metamorfas, poseedoras del ciclo de vida más enigmático y preciso que existe en la tierra. Nuestros antiguos aztecas creían que los lepidópteros eran las almas de los guerreros caídos en batalla y hoy en día bebemos una raza de sus pequeñas larvas en el popular mezcal.
Tenemos más relación con los insectos de lo que nos gustaría aceptar, sin contar que son esenciales para la supervivencia humana, nuestro alimento y hasta el aire que respiramos tiene una relación directa con los insectos. Einstein habló sobre las abejas y nos dejó en su legado la advertencia de que sin nuestros pequeños amiguitos los polinizadores, en específico hablando sobre las abejas, la raza humana no sobreviviría ni cuatro años.


Creo que mi atención a estos habitantes del micro mundo a diferencia de la raza humana, merecen todo mi respeto, ya que utilizan su vida para crear vida mientras que nosotros la usamos para simple uso y disfrute nuestro de lo anterior desprendo y creo que su causa me parece más noble.

Luigi.


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