sábado, 18 de enero de 2014

Reflexión de un Crudo treintañero

Pues bueno, este será mi segundo día y no sé cómo escogeré los temas en un futuro así que creo la dinámica será un poco cambiante.
Hoy escribí sobre lo que traje en la cabeza dando vueltas todo el día de ayer,  es decir, la cruda, consecuencia de una muy divertida borrachera la noche del viernes.  No quiero hablar sobre las dolorosas y molestas consecuencias del alcohol, más bien re plantearme el por qué, cada de vez en cuando, busco apagarme el cerebro, quitar las etiquetas y ser más animal de lo normal.
El alcohol y mi yo primitivo; quien me conoce sabe que soy un poco hiperactivo, tal vez como consecuencia del hiperteroidismo que me acechó en aquellos, los que yo considero, mis años mozos. La fiesta era una excelente terapia en la que podía pasar unas cuantas horas a la semana bailando y eliminando ese exceso de energía que me caracteriza, lo anterior sin consecuencias físicas al día siguiente. Unos cuantos años más tarde, aunado a que mi bendita enfermedad dejó de manifestarse, empecé a sentir y resentir los efectos del desvelo y el alcohol, la panza empezó a crecer y decidí bajarle a mi loquera, así que decidí hacer ejercicio y le frené muchísimo a mis excesos... ¡dije muchísimo! ¡no por completo!.
Había un pequeño problema con mi astuto y saludable plan, dejar de tomar no me representa problema  alguno, lo que si se dificulta es dejar de decir idioteces, hacer payasadas. y sobre todo convivir con mi muy borracho y querido círculo social . Soy muy lucidito y mi excusa para ser como soy, ya no podía seguir siendo el alcohol, así que hice lo que creí más sano, opté por convertir esta característica de fiesta e idiotez en un estilo de vida 24/7, así es mi estimado lector, abracé la idea de ser primitivo, simple y sin sentido la mayor parte de mi tiempo, esto, con la única finalidad de evitarme la cruda (y una, poco agradable a la vista,  panza de tamal mal amarrado), bueno creo eso hice, porque si me pongo a ver muy a fondo, creo que siempre he tendido a hacer y decir idioteces con la única finalidad de reírme un rato, lo que es cierto es que por primera vez fue consiente.

Debes estar pensando que mi método no funciona del todo, ya que justo este fin de semana estoy cargando la cruz que me toca y se siente más, como una punzante corona de espinas. ¡Pues no he mentido! lo hago mucho menos que antes, más consiente y definitivamente lo disfruto más. No puedo negar que me encanta sentirme mareado e imbécil, alocado, eufórico y con esa sensación hermosa de ser la mejor versión de mí mismo, aunque visto desde otros ojos, o peor aún, desde alguna foto que evidencie el deplorable estado en que me encontraba y que lo único que provoco es pena.

Vengo de una familia muy social y no puedo negar que disfruto bastante la convivencia social. Supongo que si debo culpar a alguien por como soy, mis padres han de ser los indicados, no es queja, amo mi carácter y mucho más a mis padres, por ser como son y sobre todo por haberme formado con este extraño pero entretenido carácter.

Así que mi recomendación para este día es toma y ponte hasta las manitas pero no tan seguido para que lo disfrutes más y no termines tan porky, porque seamos honestos, no nos estamos haciendo más jóvenes y hay que cuidar la carrocería que nos tocó, porque, en esta fábrica de la vida no hay refacciones.


Luigi.

3 comentarios:

  1. Dijiste ¿¿¿fotos????, yo tengo varias XP jajajajaja

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    1. jajaja, no, no lo hagas!!! lo mejor de aquella época en la que nos enfiestábamos juntos es que no hay casi evidencia !! dejemoslo así

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